¿Curandera o madre psicótica?

¿Curandera o madre psicótica?

Me hago la pregunta, porque Pediatra, no lo soy, así que sólo entro en las  categorías de ‘curandera o madre psicótica’.  Una de dos.

Resulta, no sé si les ha pasado, pero desde que experimenté esta ‘mutación’ hacia la maternidad me han devenido una serie de características ‘inusuales’ (por no decir ‘anómalas’) a mi comportamiento que sumado a la típica característica del nica que se cree ‘médico’, podría llegar a convertirme en una ‘amenaza’. Un tanto para el mundo, pero más para mi hijo.

Infusiones de jengibre, hoja de eucalipto, de limones, de flor de avispas, maicena, manzanilla, son sólo algunos de los remedios caseros que le he ofrecido a Dante para curarle la gripe, la pañalitis o el salpullido. (Lástima, no tengo una foto para que vean la cara que pone al ingerirlos) Pobre bebé.

Pero eso no es nada, y no es que sea alarde, sino más bien una reflexión al respecto sobre lo peligroso que puede ser. En una de sus visitas quincenales, Dante regresó enfermo (como es frecuente) con 39° de calentura. ¡Uy! Era la segunda vez que llegaba a esos niveles de temperatura.

Yo, bien ‘instruida’. Revisé boca, ojos, oídos. Hablé con ‘su visita’ para saber su rutina durante los últimos dos días. Parecía toda una experta. Si, una experta atrevida. Y luego ofrecí mi diagnóstico: infección. Mi respectivo botiquín (resultado de las visitas al seguro) tenía todo para tratarla, también las recetas médicas de la última vez que la padeció, así que podía medicar usándolas de referencia.

La temperatura bajó. Su ánimo mejoró, pero sus ‘nalguitas’ se pusieron rojas. La noche del lunes, cuando le cambié el pañal, noté algo de ‘rash’ . No era la primera vez, así que aplique ‘infaderm’, pensé que quizás había pasado con el pañal húmedo por mucho tiempo.

La noche del martes, el cuadro era ‘dantesco’. No podía dejar que pasara otro día, porque aunque la fiebre no había vuelto, las llagas que mostraba, no eran común. Nos fuimos al seguro. Eso era cuestión de verdaderos especialistas, no de una mamá psicótica que se cree médico, cuando ni siquiera sabe que tomar cuando la gastritis la anda ‘matando’.

Resulta que como bien lo intuí, tenía una infección, y que además las llagas no era pañalitis, sino que se trataba de una reacción negativa al antibiótico que le había suministrado. La doctora no me regañó, en cambio me dijo: “lo hizo muy bien, la infección ha cedido, sólo le cambiaremos por un antibiótico menos invasivo”.

Joder, me sentí en la gloria de las mamás psicóticas. A los dos días con el nuevo tratamiento, mi hijo ya tenía mejor sus ‘posaderas’. Yo andaba fachenta. Y aunque recomiendo precaución con las medicinas que suministramos a nuestros hijos(as), admito que soy una’degenerada’, porque sigo auto medicando.

Este domingo, nuevamente llegó enfermo de sus visitas quincenales, ahora está tomando ‘ketoftifeno’, y se le practica un lavado de nariz con solución salinas. Espero que el sábado la ‘Doctora Roa’, me felicite y que Dante, este mejor de la gripe. Y prometo públicamente dejar esta mala maña.

*Ningún laboratorio farmacéutico pago por esta entrada, deberían si las madres les hacemos la bolsa.

Texto de Maryórit Guevara (Madre Insurrecta)