Yo, la mala de la película

Yo, la mala de la película

Mis hijos no fueron a la escuela este lunes. La razón es bastante simple, me negué a ser una vez más la mala de la película, la villana del cuento.  Después de un fin de semana con su papá – que incluyó un viaje a un sitio que no conocían, donde se hospedaron en un hotel, fueron a una piscina y jugaron sin parar con los celulares – regalo de su papá también – sin restricciones, llegaron a casa casi a las once de la noche. Agotados.

Al decirles que se lavaran los dientes comenzó el “pleito” porque solo querían dormir. A regañadientes se cepillaron y se cambiaron. Soporté en silencio sus majaderías dichas entre dientes de que ‘su papá no los manda a lavarse los dientes’. Ahora, ¿se imaginan el pleito para despertarlos a las cinco de la mañana para ir al Colegio?.

Entonces, fue cuando lo decidí, desde que eran las 7:20 de la noche del domingo y no llegaban lo pensé y hasta lo externé: “no irán a la escuela y sufrirán las consecuencias de su ausencia de ese día, sin su mamá mediando para evitarlo, un regaño sobre la responsabilidad”.

Estoy cansada de ser la mala. La que llega de los trabajos-tengo dos empleos- a revisar cuadernos, tareas, regañar porque se faltaron al respeto, porque no comieron, porque no han hecho la mochila, porque no se tomaron el jarabe, no quisiera hacerlo, quisiera disfrutar ese espacio que tenemos juntos. Quisiera un día decir “no revisaré”, pero cuando lo hice las consecuencias fueron nefastas, niños tristes por llamados de atención, notas de las maestras por la falta de algunos trabajos, citas para hablar conmigo en el colegio.

Durante la semana es siempre así, su papá llama – si acaso llama – una vez al día para preguntarles cómo están y decirles que los quiere mucho y yo pues haciendo ¡Plop! Como Condorito porque cuando llamo – monitoreo mi casa 3 veces al día – pregunto cómo les fue, si se cambiaron, les recuerdo el trabajo pendiente de la escuela, les pido que se laven las manos siempre, que no pueden encender el wifi sino hacen todas las tareas y que solo tienen una hora de internet en día de semana. Les digo que los quiero, pero no una vez me han dicho que no es cierto.

No soy un ogro. Estoy segura que no soy un ogro. Amo a mis hijos, tienen 9 y 11 años, y porque los amo,  quiero que sean personas felices, humanas, completas, con prioridades definidas, responsables, útiles, que actúen de forma respetuosa, pero me agota la injusticia de esta custodia compartida – él tiene la diversión y yo la responsabilidad- yo impongo como castigo que no tendrán celular en una semana, porque dijeron malas palabras cuando alguien los saludo, y su papá los premia invitándoles al cine seguido de un regaño majadero de “no deben decir malas palabras”.

Es una situación que se repite constantemente. La mamá dice: “vamos a misa” y el ‘bueno’ del papá dice: “deja  a la niña que no vaya,  que en misa se aburre”. Jamás habla de Dios con su hija. Ay pero el día de la comunión está en primera fila porque él debe salir en las fotos como todo ‘buen padre’.

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Cuando la mamá dice: “estudia donde tu papá, apréndete ese cuestionario y después jugas” y llega en la noche y la ‘mala’pregunta si estudió, la respuesta es: “mi papá dijo que era mucho palabrerío”. Resultado: la nota más baja de todo el corte evaluativo en esa asignatura.

Una amiga cansada de ser la mala le dijo a su ex que si la custodia era compartida que preparara un cuarto en su casa para que se llevara al hijo de ambos y que cada uno lo tuviese semana de por medio. Así, él tendría al niño una semana y ella la siguiente semana. ¡Encantado! Dijo: “bueno”. Se lo llevó domingo y lo regresó el miércoles porque no podía dormir lo suficiente: “yo salgo tarde del trabajo, este chavalo no hace solo las tareas y ando como zombie. Solo he dormido 5 horas diarias, si sigo así caeré en la calle, me van a correr, no he ido al gimnasio”. La historia se repite. Es jodido sacrificar la libertad.

A veces me dan ganas de decirle al ‘bueno’: “mucho ayuda quien no estorba” y creo que es una sensación compartida por madres en situación como la mía. Es decir, sino cumplirá su responsabilidad de crianza y educación – porque decir te quiero, te amo, dar una pensión, no es criar –  pues que  por lo menos piensen en joder menos a la mamá que trata de educarlos y si se van a involucrar que lo hagan en función de ser padres, no ‘plan bróderes’ que solo propician la diversión y la indisciplina.

Yo no soy la mala de la película. Ellos tardaran en comprenderlo, pero al menos él (ellos) que se supone es un adulto,  debería hacerlo y cumplir su responsabilidad de padre. Digo; bonito y facil, es llenar Facebook de ‘instantes’ de paternidad, y perdón, pero eso no es ser PADRE.

Texto de Maria Hayde Brenes (La mala de la película)

El blog de tu Madre

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1 Comment

  1. Felicidades!!! Disfruté cada línea del texto, definitivamente es el sentir de quienes “compartimos custodia”.

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