¡No quiero más hijos!

¡No quiero más hijos!

Gabriela Romano fue la primer #Mami_Invitada de El blog de tu madre. En su primera entrada nos contó la diferencia entre sus 2 embarazos, ahora regresa para contarnos como le va con segunda bebé y para gritarle al mundo que con esta cierra la fábrica 😉

Hace poco subí a mi red social una foto de antes del parto y después del parto con 2 meses de diferencia. Usé el #LoQueCallamosLasMujeres porque lo que quería demostrar era el cambio abismal que una como mujer sufre al dar a luz… y así empieza esta entrada.

¡Felicidades, hoy empieza el momento más lindo de tu vida! Aún recuerdo las miradas de felicidad de las personas que me acompañaron en el hospital cuando mi hija nació. Todo el mundo platicaba y decía lo linda que estaba mi hija, lo mucho que se parecía a su papá. No había terminado de cruzar la puerta del cuarto cuando empezaron las opiniones y los “consejos” no solicitados, de parte de todos los que estaban esperándonos.

“No hablés que te vas a llenar de gases”, “tenés que levantarte hoy para que te recuperés más rápido”, “fájate ¡ya!, para que te pongas nítida pronto”, “tomate toda la manzanilla que podás para que quedes con el vientre plano”.  En ese momento solo quería gritarles:
¡¡¡CÁLLENSE!!!!

No quería escuchar consejos, experiencias ajenas, ni ver a nadie. Solo quería descansar.      2 horas antes mi cuerpo había sido abierto por la mitad para dar vida y yo solo quería descansar. Los días lindos no empezaron,  pero los peores si.

Esa noche, las enfermeras no quisieron llevarse a mi hija a sala cuna, supuestamente porque una vez que salía de sala cuna no podían volverla a ingresar. Así que tuve que quedarme con mi hija su primera noche en mi cuarto, recién cesareada. ¡Gracias Dios por la ayuda de mi madre, sin ella no sé qué hubiera hecho!

Los siguientes 10 primeros “lindos” días marcharon así:

1. Reacción alérgica a la anestesia:  Mis pies se hincharon tanto que no los podía poner en el suelo, no podía prácticamente caminar. Mi mamá me ayudaba a cargar o a pasarme a mi hija.

2. Pezones agrietados: Mis pezones empezaron a sangrar, al tercer día le comenté a una amiga de mis pezones agrietados y de lo espantoso que era darle pecho exclusivo a mi hija y su respuesta fue: ¡Tenés que darle aunque te duela, NO se lo quités! Me encapriché y agarré fuerzas para seguirle dando pecho, pero estaban tan lastimados que mi hija lo único que succionaba era sangre de mis pezones, hasta que vomitó la sangre. Fue el episodio más horrible de mi vida. Ví vomitar sangre a mi hija de 3 días de nacida y les juro que me la imaginé enterrándola, solo pensé: “Se me va a morir”. Pasé horas llorando, hasta que mi Ginecóloga Rosa Castellón (Te amo Rosa, sos lo mejorcito que me ha pasado este último año) Me dijo: “Quitale el pecho, sacate leche con el extractor cada 3 horas para estimular y se lo das en pacha, mientras te recuperas de los pezones.

3. Desvelos: Como estaba dando lactancia exclusiva, mi bebé se despertaba cada hora a pedir su chichita, mi cuerpo me pedía a gritos descansar. Bajé 33 lbs el primer mes, mis ojeras se mezclaron con mis mejillas y había noches en que me daban ganas de salirme a la calle y regalar a mi hija a la primera persona que pasara. Me imaginaba qué debía decir si eso pasaba: “Se me robaron a la niña en la madrugada”, “Se la llevaron los extraterrestres” y muchas cosas absurdas para poder justificar la ausencia de ella en la mañana siguiente.

4.Visitas: Me encantaba que llegaran a mí casa a verme, que platicaran y me contaran cómo estaba el mundo “afuera” (si, el encierro me tenía grave), pero más de una ocasión me daban ganas de simplemente sacarlos de mi casa y cerrarles la puerta en la cara. No me gustaba que tocaran a mi hija, más de una ocasión limpié con baby wipes y crema hidratante la piel de mi hija donde había tenido contacto con algunas personas que llegaban a mi casa. Las molestas frases de: “Quedaste hinchada”, “te quedaron caderas”, “Deberías de maquillarte, para que no te deprimás”  cada vez me molestaban más y creaban la presión social de que después del parto tenía que quedar y verme nítida. Gente, acababa de ser “rajada” y tenía muchos días sin dormir, no sean tan duros con las madres.

5. La herida de cesárea: Muchas personas se burlaban porque los primeros días caminaba lento y medio encorvada. Déjenme decirles que si nunca han tenido una herida de cesárea, no deberían de exigir a que la mamá no camine a como ella se sienta cómoda. Después de 2 meses y medio de operada, mi herida iba tomando un color morado – negro, llamé a mi Dra. para que me revisara y pues.. era lo que sospechaba. Por no cuidarme a cómo debía (no agacharme, no cargar cosas pesadas, no hacer fuerza) se me abrieron unos puntos de la herida interna, y al no tener donde salir la sangre, se me coaguló y eso era lo que hacía verse mi herida oscura. Tuvieron que pinchar mi herida con una aguja varias veces para después tener que apretar la herida y sacar la sangre estancada o coagulada… Lloré, se me bajó la presión, casi me desmayo, prefería que me abrieran nuevamente a tener que aguantar el dolor de que te expriman una herida tan reciente como esa.

Los días felices empezaron cuando decidí criar a mi hija a mi mayor comodidad y no a la conveniencia de ella. Los desvelos se acabaron cuando ella empezó a dormir en mi cama, los pies mejoraron con el pasar de los días, los pezones y el momento de lactancia se volvió más placentero cuando empecé a informarme más de cómo era un buen agarre y de cómo eran las posiciones más cómodas para la mamá para dar de mamar. Dejé de recibir visitar y decidí salir a la calle con mi “pingüina” (así la llamo yo). Salía a dar mi vueltita a Galerías y ella en su coche divina, salía a visitar a mis amigas, y hasta salía los fines de semana a comer fuera y ella siempre bien portadita.

Ahora estoy feliz, pero si me preguntan que si quiero otro bebé, mi respuesta sin pensarlo y sin suspirar sería un rotundo ¡NO! Estoy feliz con mi parejita, hijos de la familia peluche y no quiero más.

Texto de Gabriela Romano, mami invitada que repite 😉

El blog de tu Madre

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5 Comments

  1. Sin duda todas pasamos por lo mismo Gaby, te felicito por ser mujer fuerte, esa bebe esta preciosisima pero tenes razon!!! Hay muchas cosas que conyevan un embarazo, lactancia, desvelos! La madre tiene un trabajo duro! Arriba! Y otra vez felicidades por esa nena! Espero conocerla pronto.

  2. Te felicito Gabi por decirle si ala vida hay te llamo pues en julio Dios primero caigo yo jijiji vos serás mi consejera

  3. Felicidades!! creo que la mayoría pasa por situaciones difíciles y se nos vienen tantas cosas a la cabeza, yo también recuerdo haber pensado en regalar a mi hija jajajajajaja pues el cansancio me estaba ganando, me encanto tu historia

    1. Last one to utlizie this is a rotten egg!

  4. That’s what we’ve all been waiting for! Great posgtni!

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