¡Me entregaron la casa! Tips para una entrega balazo

¡Me entregaron la casa! Tips para una entrega balazo

Hace 6 meses esta #MadrePsicópata se metió a la jarana de comprar una casa. Empaqué mi vida y la de mi hijo, de 3 años, en varias cajas y nos fuimos a vivir con una querida amiga que nos alquiló un cuarto.

A Joaquín le costó un poco adaptarse a su nuevo espacio. Muchas veces preguntó si ya podíamos regresar a nuestra casa y no entendía porqué ya no vivíamos ahí. Para hacerlo parte del proceso de tener un nuevo hogar, todas las semanas lo llevé conmigo a ver los avances de la construcción. Se convirtió  en un ritual de los domingos. “Joaquín, vamos a ver como va nuestra casita”, él ya sabía a que me refería, se ponía sus botas de hule y nos íbamos a “supervisar” que no se les hubiera olvidado dejarnos los espacios para las ventanas.

El contrato del residencial decía que la casa se iba a entregar en 5 meses, pero como siempre nadie se fija en la letra chiquita del final del contrato y resulta que los 5 meses se convirtieron en 6. Mi plan inicial era quedarme en la casa de mi amiga hasta que nos entregaran nuestro caramanchel, pero como la vida da muchas vueltas, hace un mes nos tocó hacer maletas, otra vez e irnos donde mi hermana. A este punto confieso que ya estaba harta, ya no quería compartir mi espacio con nadie que no fuera mi hijo, ni preocuparme por si Joaquín molestaba a alguien con sus gritos y sus saltos. Pero no había de otra, empacamos y continuamos el vía crucis. Para Joaquín este cambio fue más fácil, estaba en una casa conocida con su familia, donde él se siente amo y señor, entonces no tuve que prepararlo tanto. Recuerdo que le dije “Joaquín nos vamos a ir a vivir un tiempo donde la tía Amanda” esperando que él cuestionara porqué, pero sólo recibí un “OK mamá”.

En estos 6 meses de espera los dos hemos hecho castillos en el aire. Él pensaba en los columpios que quería para el patio y yo en las lámparas bellas que quería para la sala. Admito que ni una sola vez pensé de manera práctica e hice un presupuesto para lo que de verdad necesitaba comprar como por ejemplo los cortineros o los alambres para el tendedero. No, yo soñaba con la iluminación de mi terraza (que está a años luz de materializarse) y con los árboles de cerezo para el patio (que jamás van a crecer en Nicaragua).

Mi plan de ahorrar lo más que pudiera durante estos 6 meses no se llevó a cabo y en lugar de ahorrar los reales que me sobraban los usaba para salir más con Joaquín. Las finanzas nunca han sido mi fuerte, eso se lo dejo a la Elaine Miranda 😛

Entonces cuándo llegó el momento de volver a desembolsarse los reales me ahuevé. Pagué como mil pesos para la conexión del agua y los de Unión Fenosa me dijeron que en la primera factura me va a llegar el cobro de la conexión nueva y del poste que tuvieron que poner. No quiero ni pensar en cuanto me va a salir, sólo sé que cuando llegue la cuenta voy a pedir un arreglo de pago.

Ayer 2 de noviembre nos entregaron las llaves de nuestra casa y ya llevamos las primeras cajas que teníamos guardadas para empezar a instalarnos.  He andado con sentimientos encontrados estos días. Por un lado me siento aliviada porque la espera terminó y por otro lado abrumada por la responsabilidad que significa el préstamo al que estoy amarrada por los próximos 25 años. Para las que aún no lo saben, los intereses del banco son altísimos y al final terminás pagando más del doble del valor real de la casa. He pensado que tal vez si vendo un riñón pueda pagar la casa de una vez, o tal vez si me saco la lotería.

Por aquí les dejo unos tips para las que están pensando en aventarse:

Lo que importa ahora, y me lo digo a mí misma para no entrar en pánico, es que tengo un trabajo estable que me permite pagar la cuota todos los meses y que la parte estética como las lámparas, la decoración del cuarto de Joaquín, sus columpios, mi terraza y todo lo demás no son prioritarios y con el tiempo van a llegar. Por último como me dijo un amigo “si te quedás sin trabajo y no podés pagar la cuota, alquilás la casa y que se pague sola”. ¡El paso ya está dado!

Por cierto como no tengo reales para hacer muro, ni poner verjas, les cuento que me compré un par de alarmas para las puertas, no son de las que están conectadas a un centro de monitoreo ni tienen contraseña y esas cosas modernas, pero hacen más escándalo que una ambulancia y por lo menos corre a los ladrones.

P.S para mis amig@s y familia: Las puertas están abiertas, acepto donaciones para construir el muro.

Texto de Mariana Rivas. Madre Psciópata